Las Discípulas
Una de las críticas más frecuentes al cristianismo es que surge del judaísmo, una religión con estructuras profundamente patriarcales, donde la mujer ocupaba un lugar jurídico y social inferior al del hombre. Desde esta lectura, la construcción teológica de la feminidad parece desfavorable: la mujer aparece derivada del hombre en el relato del Génesis, y es Eva quien introduce el pecado en la humanidad. Estas interpretaciones, reforzadas por siglos de tradición rabínica y patrística, han llevado a muchos a concluir que la mujer es un personaje secundario en la historia de la salvación. Sin embargo, cuando leemos las Escrituras con mayor atención, encontramos algo diferente en el subtexto. Las mujeres no son figuras pasivas ni marginales, son protagonistas de momentos decisivos. Ester arriesga su vida para salvar a su pueblo. Judit actúa con una valentía que ningún hombre de su ciudad se atrevió a tener. Y Agar, la esclava desterrada por Abraham, no muere en el desierto en ...