viernes, 28 de julio de 2017

La hoguera de las identidades

Cuando en el 2009 decidí hacer la tesis de maestría: ¿Raizales, pañas, fifty- fifty, turcos y/o isleños?: construcción de identidades en un contexto multiétnico, mi mentor y amigo pacho Avella me decia que yo intentaba hacer una tesis para mí misma, para darle sentido a existencia en un territorio donde no dejaba de ser una mujer, negra, pobre y "paña".  Nada más cierto, pero también nada más necesario cuando tu te encuentras pérdida en un mar de discursos identitarios e inacabados, que más que ayudar a la gente a comprender las complejas relaciones de territorio, buscan ahondar en diferencias discriminatorias y excluyentes.

En el 2015, me volví a encontrar con mi querido pacho en el Congreso de Antropología en Santa Marta, y junto con Inge Valencia,  quien juiciosamente le ha dedicado los últimos veinte de su vida al tema isleño raizal, organizamos un papel para intentar comprender las dinámicas identitidarias en la isla. Le pregunte a Pacho, ¿Y yo que tengo que ver con la Antropología?, el me dice, ¡todo, armaste un mierdero con la tesis y ahora te hechas pa´tras!. Es así, como sin comprender como funcionan las cofradías antropológicas me aventure a participar en un panel sobre identidades, hoy dos años después, sin conocer las dinámicas de las nuevas cofradías del facebook, y haciendo caso a mi comadre Osmani quien dice que una tesis es muy compleja para explicar cosas muy puntuales,  me atrevo a tocar nuevamente el tema.

La Tesis sobre identidades en un contexto multiétnico, buscaba problematizar la forma en que en un territorio pequeño y multiétnico, como en el caso de la Isla de San Andrés, el reconocimiento de la etnia Raizal aunque se considere válido, conlleva a situaciones problemáticas, tales como la tendencia a resaltar los valores de la cultura raizal por encima de los otros grupos étnicos que cohabitan en la isla, en la medida en que invisibiliza las otras formas de ser isleños, entre estos; los isleños hijos de los continentales y extranjeros nacidos en la isla, o de las uniones interétnicas, la mayoría de ellas entre población raizal y otros grupos culturales, que se dieron como consecuencia  producto de las migraciones de las que ha sido objeto la isla a partir de la declaratoria del Puerto Libre.

En ese sentido, y coherente con mi pensamiento académico y a la jurisprudencia colombiana, en el territorio de acuerdo a lo expuesto en el Decreto 2762, existen tres estatus de residencia, lo que no se traduce en identidades étnicas, y estas son los isleños raizales, los isleños nativos y los residentes, eso para efectos de ejercicios legales y garantías de derechos. A nivel antropológico, lo que trato de exponer en mi tesis, es que la cosa no esta sencilla como se enuncia, así como los raizales son diversos en sus expresiones y formas de encarnar su etnicidad, así mismo nos pasa a los no raizales, los mal llamados "pañas" hacemos parte de distintos procesos identitarios en los cuales hay una clara distinción entre los que somos de origen costeño con relación a los que provienen del interior del país, y para el caso de los "turcos" hay una gran diferencia  entre ser árabe o judío. Hemos creado sábanas discursivas que no alcanzan a arroparnos a todos de la misma manera, ni correctamente.

Lo anterior, es importante comprenderlo porque creo que la discusión sobre que es raizal o no lo es, es un asunto que disfrazado de identidad, busca pescar en mar revuelto, sobre problemas más profundos relacionados con la participación política y económica, en lo que llamo la "hoguera de las identidades". En esta reflexión más que prender más leños a esta hoguera, lo que pretendo es que comprendamos que la isla, y el pueblo raizal, están pasando por momentos críticos en los que esta en juego la pervivencia en un mediano plazo y eso genera caos, desesperanza y miedo. En una visión humanista, tengo la esperanza que tantos comentarios tan incorrectos sean solo producto del miedo a sentirnos amenazados frente a una realidad que nos desborda.

Por último, creo que esta nueva ola discursa obedece en gran medida al impacto ocasionado por la instalación de la mesa raizal, que tiene entre otros el objetivo de desentrabar el Estatuto, ha sido tan polémica que hasta representantes del grupo étnico han alzado la voz de una manera y en unos niveles que son lamentables ser escuchados, en un proceso que realmente llama a la unidad del pueblo raizal, y donde se observa que hay un esfuerzo de algunos líderes para sacar adelante un proyecto común que les garantice la preservación de lo poco que les queda de su territorio y legado cultural.

En lo personal, no me atrevo a opinar del Estatuto Raizal, creo que tenemos que ser muy prudentes frente a esta propuesta, pero sobre todo comprender que es el legítimo derecho del grupo étnico en su territorio. Lo que si me cuesta comprender,  y siendo lo más lejana políticamente a Julio Gallardo es la diferencia entre este Estatuto y la Ley 47, que considero ha sido una de las mejores herramientas, no muy bien aprovechada, que el no tan generoso Congreso de la República le ha dado a este pueblo. Por lo anterior, creo que tanto al gobierno local, y nacional, le ha faltado más ejercicio pedagógico para que la comunidad en general, raizales por fuera del proceso constructivo del Estatuto, y no raizales podamos comprender la importancia de tanto esfuerzo económico y político que conlleva la creación de este.

Y para finalizar, y ya más en un campo emotivo, creo que así como es  indignante que se nos cuestione nuestra identidad, otros sufrimos profundamente porque nos llaman "pañas" o "sharkhead", inclusive el termino "turco" para muchos de nuestros coterraneos arabes es peyorativo, ya que son rótulos que lastiman. Es así, que invito a que esta sea la oportunidad, para que superemos este tipo de discursos que no nos permiten avanzar ni como sociedad, ni como seres humanos.

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